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Victorino Mes Cantante Cristiano Totonicapan

Hubo Alguien Allí Nuevo Videoclips de Victorino Mess

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Victorino Mes Cantante Cristiano Totonicapan

Letra y música: Victorino Mes.

El tema “Hubo Alguien Allí” es mi vida en una canción. La primera frase dice “De pequeño conocí al Señor, más un día cual hijo prodigo me alejé”. De pequeño era un niño muy tranquilo, obediente y temeroso de hacer lo malo. Asistía a la iglesia. Entendí la necesidad de salvación por medio de Jesucristo a la edad de 13 años por lo que le entregué mi vida el 4 de octubre de 1988. De pronto comencé a tener amistad con muchachos de mi edad que fumaban, tomaban, eran rebeldes con los que andaba pero no hacía lo que ellos hacían. Pero en la curiosidad de mi adolescencia a los 14 años empecé a fumar, al principio todo era una diversión el sacar humo por la boca y nariz, pero tiempo después por la influencia de otros amigos probé la cerveza. No sabía a lo que me estaba metiendo, pues al inicio nos tomábamos unas cuantas y todo era risas.

Pasaron 3 años así supuestamente “alegres”, pero a los 18 años de edad me quedé por primera vez ebrio hasta perder el conocimiento eso fue en celebración de mi graduación como perito contador. Pasaron tres meses y volví a hacer lo mismo. Eso era frustrante y mi conciencia me acusaba fuertemente. Comencé a tomar unas tres a cuatro noches por semana. Tenía 21 años de edad cuando falleció mi madre,  fue en ese tiempo cuando lamentablemente caí profundo en el vicio del alcoholismo. Empecé a fumar a los 14 años, a beber como a los 15. Me volví adicto a los 21 años, llegue al extremo y sin exageraciones de haber bebido en cada uno de los lugares de Tecpán donde vendían licor ya fueran tiendas, restaurantes, cantinas. Probé toda clase de bebidas embriagantes desde las más caras hasta lo más barato, todas dañinas y destructivas para el cuerpo y el cerebro. Los últimos años de alcoholismo fueron tan duros en varios sentidos: económicamente todo lo malgastaba, socialmente era visto como alguien del que nada bueno se podía esperar ya que me había caracterizado por la rebeldía. Espiritualmente estaba muerto en mis delitos y pecados. Físicamente me deterioraba por el alcoholismo.

 

Comencé a beber por dos semanas seguidas en los cuales me mantenía ebrio las 24 horas de cada día. A veces salía desde muy temprano a buscar licor y muchas noches como a las once de la noche sentía morirme entonces me bebía unos tragos para poder dormir un rato para pronto en la mañana o madrugada buscar más licor. Cuando dejaba de beber después de dos semanas venía lo duro, porque no dormía de 4 a 6 noches. En los cuales el temor se apoderaba de mi vida, con los nervios de punta con una conciencia que me acusaba. En esas noches de soledad me recordaba de Dios por lo que leía su santa Palabra. Muchas veces me quedé tirado en las calles, noches enteras bajo el frío algunas veces tirado bajo una fuerte lluvia en la que algún amigo me recogió y me fue a dejar a la casa y yo estaba totalmente inconsciente, de eso me enteré porque esos amigos me lo contaban después.

 

En diciembre de 1998 estando en una cantina con dos amigos, uno de ellos por cierta discusión que no recuerdo me lanzó un golpe con una botella de licor en la cara, para esquivarlo me agaché y me dio en la cabeza. Cuando me puse la mano en la cabeza la sangre me brotaba como un chorro de agua, sangré y sangré durante mucho tiempo finalmente los bomberos me cocieron y el dolor me tardó más de un año en aquel golpe.

 

Ahora bien, sentí de cerca la muerte en la mañana del 01 de julio del año 2000 y me despedí de mi padre quien aún vivía y le dije que ese día moriría. La razón era que el corazón me latía aceleradamente por causa de haber estado bebiendo por casi un mes. Sentía que el cerebro se me reventaba. Salí esa mañana hacia una cantina cuando una voz me comenzó a decir “hoy vas a la iglesia”. No entendía esa voz, pero a medida que pasaba la mañana bebiendo la voz insistía “hoy vas a la iglesia”. Era tan fuerte que de pronto comencé a pensar “hoy voy a la iglesia”. Al atardecer pregunte la hora y me dijeron que eran a las seis de la tarde y pensé es hora de ir a la iglesia. Fue así como acudí a la Iglesia de Dios Pentecostés de América “Bethel” en Tecpán, pedí oración e hice la oración más sincera de mi vida, en la que le pedí perdón al Señor y le dije que no quería ir al infierno, que no merecía ser salvo pero que conocía que Él es amor y que recurría a su amor y su misericordia. Y que si moría quería ir al cielo y que si vivía ya no quería seguir sufriendo en ese alcoholismo. Que no le prometía nada porque prometía y no cumplía. Ese día sucedió un milagro porque han pasado 13 años desde que hice esa oración. No fue fácil salir de allí, pero en los momentos de tentación y debilidad el Señor me sostuvo para vencer esa adicción.

 

Habían transcurrido aproximadamente dos años del año 2000 cuando un amigo me contó una historia que me estremeció, me hizo sentir un frío y me erizó la piel. Pues me dijo que él manejaba un carro doble y venía en la calle asfaltada de Tecpán, venía con mucha velocidad, llegando cerca del salón de Tecpán, de pronto logra ver que en la vía del carro había alguien tirado y logró maniobrar el vehículo para no pasar sobre el individuo, sin embargo él pensó que le había pasado encima y que lo había matado. Por lo que se detuvo para cerciorarse y se da cuenta que las llantas estaban a escasos 4 o 5 centímetros de su cabeza. Por lo que al verlo vivo lo levantó y de pronto se da cuenta que ese individuo era yo. Aquel piloto era mi amigo, me metió al carro y me fue a dejar a la casa y yo ni siquiera lo sentí. Fue así como pensando en esto en enero de 2011 nace la canción “Hubo Alguien allí” porque aunque nunca lo vi, mi Señor Jesús estuvo conmigo en esas noches de soledad, en esas calles tirado, en esos golpes que recibí.

 

Y lo mejor de todo es que Jesús sigue junto a mí, desde el día en que me rescató su amor no me ha dejado, me llamó a servirle como pastor, y ahora me dado la inspiración para escribir letra y música que proclama Su poder, su amor, su cuidado y la salvación tan grande que me ha dado. Jesús, Aquel que jamás me da dejado y que estuvo conmigo cuando escribí esta canción, estuvo conmigo en la producción del CD, y estuvo conmigo durante la filmación de este videoclip, y está junto a usted que lee esta historia y ve este videoclip. “Hubo Alguien allí y sigue juntó a mí”.

 

 

 

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